Amor, Arte y Enfermedad

Testimonios del cáncer de mama en grandes obras de arte

*El 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de Concientización sobre el Cáncer de Mama, pero por su alta incidencia en la población femenina en todo el mundo, se estableció el Octubre Rosa,   como  Mes Mundial para extender las campañas de prevención y atención. Para sumarnos a este onomástico, ofrecemos este breve ensayo.

El análisis de cómo se reflejan las enfermedades en las obras de arte ha cobrado mucho interés en los últimos años y cada vez aparecen investigaciones más esclarecedoras particularmente en las Artes Plásticas. Por nuestra parte hemos adelantado algo con relación al cáncer de mama por ser nuestro ámbito de trabajo.  En esta oportunidad nos vamos a referir al testimonio plasmado por grandes maestros del arte clásico. Por supuesto, no se trata de un abordaje exhaustivo sino de una aproximación.

Comencemos por recordar que desde tiempos inmemoriales se han representado las mamas en las distintas manifestaciones artísticas, recreando desde sus funciones hasta señales de una patología. Pero no es sino en la Edad Moderna –desde el siglo XV hasta la Revolución Francesa de 1789- cuando surge el período artístico llamado Renacimiento, cuando se comienza a representar la forma voluptuosa del desnudo femenino. y llama la atención que, en algunos casos, se llegan a plasmar, tanto en pintura como en escultura, aspectos tan ingratos como lo es el cáncer de mama. Veamos algunos ejemplos:

La Fornarina

El gran artista Rafael Sanzio, en su famosa obra La Fornarina, pintada entre 1518 y 1519, retrató a su modelo y amante, Marguerite Luti, La Fornarina, y al detallarla anatómicamente se aprecia que ésta padecía un tumor maligno en una de sus mamas.. El enigma que escondía esta composición fue despejado por Carlos Hugo Espinel, del Departamento de Medicina de la Universidad de Georgestown (EE.UU.) en un trabajo publicado en la revista “The Lancet”, donde detalla cinco signos que son compatibles con el diagnóstico de cáncer: un bulto en el seno izquierdo (encima del índice de la modelo), una retracción de la mama bajo el mismo, la decoloración de la piel, una ligera protuberancia en la axila y una hinchazón del brazo. Espinel junto con otros investigadores, considera que se trata del primer registro gráfico donde se evidencia la presencia de un cáncer de mama.

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Obra La Fornarina del artista Rafael Sanzio

La Noche

En la escultura La Noche (La Notte) de Miguel Ángel, la inusual apariencia del pecho es intencional. Sobre todo en el seno izquierdo se identifican anomalías y síntomas irrefutables de la enfermedad. “Creemos que Miguel Ángel inspeccionó cuidadosamente a una mujer con cáncer de mama avanzado y reprodujo fielmente los signos físicos en la piedra”, concluyen, después de evaluar la obra, dos investigadores estadounidenses, el oncólogo James Stark y el historiador de arte Jonathan Nelson, en una carta publicada en el año 2000 en el New England.

La Noche es una de las esculturas que velan los sepulcros de la familia Medici, en la Sacristía Nueva de las Capillas Mediceas, en Florencia. En una de estas capillas se instalaron dos estatuas, de hombre y mujer desnudos, con el título Día y Noche, realizadas en 1520. “En la figura de mujer de Día y Noche es evidente, por su superficie irregular, un cáncer de mama localmente avanzado y, además, bilateral.”, indica el médico mastólogo español Alfonso Fernández-Cid .

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Escultora ”La Noche” de Miguel Ángel

Las tres Gracias

En “Las Tres Gracias”, de Rubens, pintado en 1636, retrató a su esposa, Elena Fourment, con otras dos modelos. Juan José Grau, jefe de la sección de Oncología Médica del Hospital Clinic de Barcelona, España, considera que en esta obra es mucho más evidente el cáncer de mama. Destaca que “la enfermedad se puede ver a simple vista” en la modelo de la derecha. Además de un signo directo (un tumor con úlcera en la mama izquierda) la hija de Zeus presenta otras señales indirectas de la patología, como enrojecimiento, retracción del pezón y disminución de la mama así como unos pliegues en la axila, indicio de que le cáncer ya afectaba a los ganglios.

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Obra ”Las tres Gracias” del artista Rubens

Betsabé y la Carta

Por su parte, Rembrandt en su obra Betsabé con la carta de David (1654)  también  muestra claramente un nódulo (tumor) en la figura que protagoniza el cuadro.  De hecho, a través de documentos de la época se sabe que la segunda esposa del pintor, Hendrickje Stoffels),   fue la modelo para este cuadro y que falleció tras una larga agonía que podría coincidir con un cáncer de mama.

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Obra. ”Betsabé  y la Carta” del artista Rembrandt 

 

Nada indica que ninguno de los casos mencionados haya sido fruto de la casualidad. Los artistas sabían lo que era anatómicamente normal y lo que no. Expresamente estaban plasmando algo malo. Y es que, aunque por entonces los tumores se atribuían a los malos humores (y no a una proliferación celular anormal) en el Renacimiento el cáncer de mama era perfectamente conocido y se identificaba con una muerte temprana.

Por otra parte hay que considerar que tres de ellos, Rafael, Rubens y Rembrandt, tomaron como modelos a sus respectivas esposas. Es muy probable que estos grandes maestros, como legado para la posteridad, quisieran plasmar en sus retratos la huella de una patología que terminó por llevarse a sus parejas. Por ello, podemos considerar que son un dramático testimonio pero también una forma de inmortalizarlas en esta interesante conjunción de amor, arte y enfermedad.

 @VenprensaAC/ Texto por Arnaldo Rojas – rojasarn@gmail.com

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