Hoy hace 63 años del fallecimiento del maestro de la luz Armando Reverón

Entre arte, lienzo y pinceles, Armando Reverón uno de los grandes exponentes del arte venezolano. 

Un día como hoy pero en 1954 falleció el gran artista venezolano Armando Reverón percusor del arte conceptual y considerado uno de los artistas más importantes del siglo XX en América Latina. El artista Reverón pertenece al grupo de artistas latinoamericanos que, al margen de las innovaciones de la vanguardia y las modas del arte internacional, consiguieron establecer durante la primera mitad del siglo un estilo personal y único. Aunque los orígenes de su arte pueden reconocerse en aquellas tendencias que aparecieron después del impresionismo y antes de la abstracción.

A mediados de los años 20 Reverón inicia lo que se conoce hoy como el “Período Blanco” con su obra “Fiesta en Caraballeda”, dando inicio también a su extraordinaria caza de la luz como elemento básico y fundamental, indagando con ello en los secretos mismos de la pintura. En una época tan temprana ya se escribía que la obra de Armando Reverón había alcanzado una de las más importantes aspiraciones del arte moderno; dar la impresión de una cosa sin describirla.

El gran artista Armando Reverón mejor conocido como el maestro de La Guaira.

 

Armando Reverón

Armando Julio Reverón nació en Caracas, Venezuela el 10 de mayo de 1889, hijo único de Julio Reverón Garmendia y Dolores Travieso Montilla. El artista atesoraba en sus recuerdos los años dorados que vivió en la ciudad de Valencia estado Carabobo, su infancia transcurrió fuera del hogar materno, en el seno de la familia Rodríguez-Zucca esposos de origen canario, amigos de sus padres, que residían en la muy valenciana Parroquia La Pastora

La pareja tenía una hija llamada Josefina, a la que prodigaban tanto cariño como al pequeño Armando, quien asumió a “Fina” como su hermana. En 1902, después de padecer la fiebre tifoidea, Armando cayó en un período de regresión durante el cual compartía mucho con la pequeña Fina la afición por el juego de las muñecas. Años más tarde él recuperaría ese espacio de juegos y muñecas en su refugio del Castillete, en Macuto.

Reverón curso sus estudios de primaria con los padres Salesianos es allí que da sus primeros pasos en la pintura de la mano de su tío, el artista Ricardo Montilla, quién con su dedicada enseñaza reafirma la vocación del joven.

El idilio familiar, especialmente con Fina, se vio roto de manera repentina cuando  su madre Dolores Travieso decide llevárselo a Caracas un día de 1904, se muda a la casona donde nació Francisco de Miranda, convertida en pensión, y allí conoce al joven pintor César Prieto, quién convence a Reverón de inscribirse en la Academia Nacional de Bellas Artes, dirigida en esa época por Emilio Mauri.

Obra del maestro Armando Reverón.

 

Sus inicios

 Hay quienes dicen que fue su tío Ricardo quién lo inscribió en la Academia,  durante esos años, Reverón viajaba constantemente a Valencia, para visitar a su hermana Josefina Rodríguez-Zucca, con quién compartía sus obsesiones y sus inquietudes.

Los paisajes y el tema del adiós eran obsesivos en sus bocetos iniciáticos. Algunos aseguran que la separación de Valencia y de Fina marcó una profunda huella en su alma. El joven artista siempre hablaba a sus compañeros de las maravillas del lugar que había iluminado su vida. No perdía la oportunidad de viajar a la tierra del Cabriales. Era tanta su vehemencia que le decían “El Valenciano”.

En 1909, los alumnos de la Academia de Bellas Artes se declararon en huelga, Reverón aprovechó para volver a su querida Valencia y reencontrarse con su adorada hermana Josefina. En esta visita la inmortalizó en su cuadro “Josefina Tejiendo en el Jardín de su Casa”.

Obra del maestro Armando Reverón.

 

Sus periodos

Reverón es premiado como sobresaliente en la Academia y viaja a Barcelona España, con una beca de la municipalidad de Caracas, para seguir estudiando en la Escola D’ Arts i Oficis de la Lonja donde recibe clases de Vincens Climent Navarro. Al año siguiente, tras una breve permanencia en Caracas, se residencia en Madrid e ingresa a la Real Academia de San Fernando donde trabaja en los talleres de José Moreno Carbonero, Manuel Marin y Antonio Muñoz Degrain.

A comienzos de 1913 participa en la Primera Exposición del Círculo de Bellas Artes de Caracas, ese mismo año recibe el premio en segunda clase en Dibujo de Antiguo y Ropajes de la Real Academia. Para el año 1914 realiza un corto viaje a París y a finales de 1915 regresa a Venezuela, donde permanecerá hasta su muerte.

En innumerables ocasiones la obra de este gran artista ha sido analizada y  gozado de la crítica de curadores de arte, escritores, entre otros: Rafael Arraiz Lucca, escritor y poeta venezolano quién ha dicho “Reverón es, sin la menor duda, el más grande de los pintores venezolanos y buena parte de la crítica que se ha ocupado de su obra se propuso explicar por qué ha de considerársele así. Pero además de su obra, su trayecto vital ha despertado una enorme curiosidad”.

Por su parte Sofía Imber opina; “Un artista venezolano, Armando Reverón, captó la luz enceguecedora y la volvió pintura. Reverón fue ante todo, un pintor latinoamericano que nos legó en su obra aquella atmósfera del litoral, que sólo otro artista genial, Gabriel García Márquez, tan caribe como él, ha logrado expresar en su literatura”.

La obra del maestro Reverón es majestuosa e impresionante por eso ha sido inmortalizada a través de los tiempos porque supo captar esa magia de la luz y plasmarla en sus lienzos. Armando Reverón ha dejado una huella imborrable en el arte contemporáneo de Venezuela.

@VenprensaAC – Por: Janeissy Poyer

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